ESTE ES EL ESTUDIO ANUAL DEL QUE SALE «LA CAÍDA DE LOS INFLUENCERS»

Me compré la cafetera del Lidl y estuve tentada de grabar un unboxing e iniciar mi carrera de influencer, pero… Según la 28ª edición del estudio anual de Navegantes en la Red, elaborado por la AIMC – Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, y dicho muy toscamente: LOS INFLUENCERS YA NO NOS LA CUELAN, a la vista de las *capturas que aporto, con los datos de la infografía resumen, que ha tenido a bien facilitar la AIMC.   *capturas solo de lo que nos ocupa en este artículo. Tienes el estudio y la infografía completa en el enlace facilitado arriba. «La caída de los influencers» con datos y mi opinión Sabemos que los llamados influencers cobran por todo. De algo hay que vivir. Que hacen promos de productos o servicios que de forma natural ni siquiera sabrían que existen y no los usarían. Al trabajito no se le dice que no a la ligera Que asisten a eventos a los que no tienen ganas de ir. Visibilidad queridos. Y que muchos, no todos, llegan a cobrar por publi más de lo que la mayoría de la población cobra por trabajar un mes. No me parece mal. Te lo digo de verdad. Y ya quisiera más de uno estar en su lugar.   Influencers atravesando una crisis de confianza y credibilidad   Sí. Era lo esperado. Lo que promocionan ni es tan bueno, ni es para todos. A mí me ha pasado con algún restaurante al que he ido alentada por una de tantas gastroinfluencers. Lo que ha ocurrido es que ya ha pasado el tiempo suficiente para que se les vea el plumero. Ya no confiamos en que nos recomiendan de verdad algo y que nos están haciendo el favor de probarlo por nosotros para que no invirtamos antes de tiempo. Hacer publi no está mal. Cobrar por ello tampoco. Insisto, de algo hay que vivir y si tienes creatividad, carisma y eres constante, adelante. Lábrate tu propio camino y sal del sistema tradicional. Y poco se habla de lo que cuesta pensar una idea, darle forma, grabar, editar, música, textos, sonidos, transiciones, subirlo… si no lo has hecho -yo sí- es un verdadero trabajo que debe estar pago, más aún cuando promocionas una marca que se va a aprovechar, previo pago, del trabajo y de la visibilidad del influencer. Lo que creo es que todo va muy rápido y el modelo influencer clásico, que muestra una vida perfecta y aspiracional, y que hace tiempo que estamos rechazando, ha mudado de piel hacia otros contenidos dotados de un realismo que a veces puede resultar hasta crudo. También hace tiempo que estamos pasando de los influencers generalistas, a los de nicho. También pasamos por el cambio de nombre, creadores de contenido, UGC?!   ¿Qué viene ahora?   Creo que más contenido de micronicho para audiencias muy MUY específicas, más realismo, más cantidad, autenticidad y más calidad en las piezas. Pero vamos, entre mis habilidades no está la de ver el futuro. No deja de emocionarme tantas novedades que nos depara esta etapa digital. Este artículo fue inicialmente publicado hace un par de semanas en formato post en mi perfil de Linkedin. Demasiado bueno para dejarlo morir ahí.

¿TIENE SENTIDO REDUCIR O PAUSAR EL MARKETING DURANTE LAS VACACIONES?

Tabla de contenidos Llegan las vacaciones y el área de marketing baja revoluciones, ¿por qué? Sí. Es lo que suele pasar. Llegan las vacaciones y bajamos el ritmo del marketing porque, nos decimos: «la genta está a otra cosa en vacaciones». ¿En serio? Por suerte para unos y por desgracia para otros, estamos más conectados que nunca a través del móvil. Por eso casi todo el contenido se adapta a mobile, los vídeos verticales, los reels de menos de un minuto, la obsesión por entretener con trends…  Desde el punto de vista de la empresa, a menudo se decide pausar o bajar el ritmo porque con las entradas y salidas por vacaciones del personal no hay personas para poder mantener el ritmo y adaptarlo a estas fechas.  Veranos, agosto, navidad, semana santa, el puente o acueducto de turno… este artículo de opinión me vale para todas estas épocas donde metemos las vacaciones. Y ojo, que a bajar el ritmo del marketing no me refiero solo a publicar más o menos en redes sociales. Me refiero a todo, ¿cómo no? a la ESTRATEGIA. Durante años me engañé bellacamente, dejándome arrastrar por la creencia que ya reinaba: – La gente está a otra cosa.– Es derrochar recursos y energías para nada.– Para Septiembre (o Enero) mejor, que la gente viene ya más fresca. Sí y no. Sí, a seguir y a adaptar la estrategia a un contexto que tiene sus particularidades, y a aprovechar un tiempo que sigue siendo un regalo para la anticipación. No, a casi desaparecer y no aprovechar este tiempo que nos deja unas ventanas de oportunidad que, de aprovecharlas, nos van a hacer ganar más, de lo que vamos a invertir. Considera esto en tu emprensa antes de tomar la decisión de bajar revoluciones en el marketing Los periodos vacacionales son contextos diferentes que pueden abrir nuevas oportunidades de comunicación, posicionamiento, planificación y captación. Comparto algunos motivos por los que creo que bajar el ritmo o pausar nuestro marketing es un error: Ganar visibilidad con menos competencia  Muchas empresas sí reducen su actividad, ya lo hemos hablado, por costumbre o por falta de recursos para mantenerlo, por lo que hay menos mensajes compitiendo por la atención.   Adaptarte a nuevos hábitos de consumo Durante las vacaciones cambian los horarios, las necesidades, los intereses y la forma de buscar información, pero la audiencia NO desaparece.   Trabajar el reconocimiento de marca  No todas las acciones tienen que perseguir una venta inmediata. Es un buen momento para reforzar posicionamiento, valores, diferenciación y recuerdo. Estar presentes en la fase de consideración de esa persona que antes o después necesitará de nuestros productos o servicios y puede que se encuentre en búsqueda activa, recabando información.   Crear contenidos más útiles y atemporales Guías, artículos, vídeos, casos de éxito o recursos que seguirán generando visitas y oportunidades después de las vacaciones. Tu yo del futuro de lo agradecerá.   Avanzar en SEO El contenido publicado durante estos periodos puede posicionarse progresivamente y empezar a dar resultados cuando vuelva a aumentar la demanda.   Cuidar la relación con clientes y contactos Mantener la comunicación evita que la marca desaparezca y permite seguir educando, informando o acompañando a la audiencia. Si te ven de forma continuada, se acuerdan de ti, estás presente, porque no han dejado de verte en ningún momento.   Probar nuevos enfoques Un periodo con menor presión comercial puede utilizarse para experimentar con formatos, mensajes, canales o campañas y obtener aprendizajes. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que aprendamos algo?   Preparar los meses siguientes Revisar la estrategia, mejorar procesos, actualizar la web, organizar campañas, crear materiales o trabajar la automatización y la medición. Créeme, lo vas a agradecer.   Detectar oportunidades estacionales Las vacaciones generan necesidades específicas, conversaciones, búsquedas y momentos de consumo que algunas empresas pueden aprovechar, sin saber que existían.   Llegar antes que la competencia Mientras otras marcas esperan a septiembre o enero, una empresa puede empezar a generar interés, captar contactos o preparar la demanda con antelación. Estar presente en la fase de consideración del cliente hará que estemos en su short list. Esa lista con las marcas candidatas a las que comprar cuando llegue el mometo. No desaparezcas, adapta tu marketing y abona para los siguientes meses Las vacaciones cambian las rutinas, los intereses y los hábitos de consumo, pero eso no significa que tu empresa deba reducir automáticamente su actividad de marketing. La cuestión no es bajar el ritmo porque lo marque el calendario, sino decidir qué necesita tu negocio en cada momento. Dependiendo de tu sector y de tu cliente ideal, quizá no sea el mejor momento para aumentar las ventas, pero desde luego sí puede serlo para reforzar la decisión de compra en el corto/medio plazo. Modifica tu mensaje en estos periodos del año, prueba otros formatos, refuerza el posicionamiento de tu marca, crea contenidos vinculados con las necesidades de ese periodo, crea estrategias de fidelización para tu lista de clientes actuales, prepara las acciones de los próximos meses… Yo abogo por adaptar el marketing y no bajar el ritmo, lo que implica revisar el contexto, no desaparecer hasta que vuelva la actividad habitual y por supuesto, aprovechar el tiempo, porque ya sabemos que en marketing la inmediatez se impone pero la anticipación es clave para que los resultados sean los esperados.

¿PODEMOS DEJAR DE VOMITAR IA? POR FAVOR Y GRACIAS

Tabla de contenidos Introducción para que no te pierdas Esto es un artículo de opinión. MI opinión. No un refritingo vomitado por la Inteligencia Artificial – en adelante, IA – que ni me representa, ni lo pienso, ni nada, pero queda súper porque está redactado con hAIpe (hype*).  *hype: frases cortas, mucho giro de guion y un cierre redondo, que aumenta el interés por saber más sin llegar a concretar, para que dure y dure. A veces el resultado no es lo esperado. Y ahora a esto le metemos IA ✟ Sé también que hay una tendencia creciente en redes a blandir en plan profesional del medio con años de experiencia un «paremos ya de usar la IA, que parecemos todos iguales«. Sé que vengo a sumarme ya pasados los primeros, que esos sí crearían un impacto real y su opinión fue considerada genuina. Pero mira, yo ya llevaba mucho tiempo con la idea en la cabeza de escribir MI opinión sobre este cambio en nuestra forma de ser, vivir y trabajar, que ha traído la IA.  A veces por un uso desafortunado de muchas cabezas de chorlito que no aprenden ni de la observación, ni de la experiencia. Otras, como potenciador de la brillantez, la productividad y el crecimiento. Que el Darwin de internet aplique su poder. ¡Chimpón! *Por cierto. La imagen que encabeza el artículo. Te la explico: un montón de bicicletas viejas apiladas, a las que parece que les faltan piezas importantes. La hice en un viaje York. Que no, Nueva York ni Nueva Yollll.  Era un negocio que reciclaba bicicletas para venderlas. Esto era un lateral del local, no sabemos si era material para hacer algo útil o solo basura. Y la verdad, vi la equivalencia con el uso que estamos haciendo de la IA. Tomar como propios trozos de opinión de a saber quién, para intentar juntarlas con otros trozos de opinión hasta formar algo presentable y funcional. Porque es más cómodo, barato y rápido. Si no lo pillas, este artículo no es para ti. La IA y los que nos dedicamos al Marketing Los que nos dedicamos al marketing venimos del: esto lo hace mi primo por cuatro duros. Y ahora toca: esto lo hace la Inteligencia Artificial. Me cuentan que desde la llegada de la IA, las agencias de marketing y empresas que invierten un mínimo en marketing, están considerando que ya no hace falta contratar a ¿tanta gente?. Me cuentan y lo he vivido✌️ Que piensan que más bien sobran cerebros humanos. Que casi todo se puede hacer con IA. Claro. ¿Para que vas a pagar a las personitas necesarias para que piensen y lo hagan? Las imágenes, los textos de publicaciones en redes, artículos en blogs, copys que acompañan a anuncios, estrategias de marketing completas… pensadas por la IA que solo dan la razón, ☝️a menos que le pidas que te lleve la contraria. ¿Y pensar pa’ cuándo?  Usar la Inteligencia Artificial no debería ser sinónimo de cerebro en modo ahorro He visto con mis propios ojos textos escupidos por IA bajo la orden de no cambiar ni una coma y que incluían expresiones y estructuras como:  Déjate de promesas de escaparate.  Mucho párrafo con frases cortas, que bien podrían haber sido un párrafo de 3 líneas al que le quitas las florituras y los recursos barroco medievales prosaicos y cuenta algo sin dar vueltas, como un perro cuando va a hacer sus necesidades.  Textos con comentarios entre medias olvidados, que la IA te va dejando para argumentarte por qué te recomienda esto o aquello. Y que nadie creyó necesario leer antes de sacarlo a la luz. Por el amor de Diorrr. No hablemos de textos generados por aquellos que consideran que pagar por IA no es necesario. Textos largos que entran y salen cosiendo palabras con maestría, pero que NO DICEN NADA y denotan un coeficiente intelectual muy inferior al de un chimpancé medianamente entrenado. Con los recursos generados por IA va a pasar lo mismo que ocurrió con la proliferación de banners mientras navegábamos, cuando estos empezaban a utilizarse como recurso publicitario en internet.  La ceguera del banner, se llamaba. Desarrollamos una ceguera real. Fuimos capaces de navegar por cualquier web y no hacer caso ni a un solo banner publicitario. Ni siquiera verlo, o recordar haberlo visto. Por eso la publicidad cada vez busca más resquicios de la mente por donde colarse. Con argucias robadas de la neurociencia aplicadas al ámbito comercial. Tanto es así que hace tiempo que hay expertos en neuromarketing. Como las cepas de gripe que ya no pueden con el humano. Antes mataban, y ahora pasan en unos días. Mientras, las gripes vienen más virales, más duras, con más recursos para desarmar a nuestras pobres defensas. Volvamos a los recursos generados con IA, con cerebro en modo ahorro. Yo misma he tenido que tragar con textos de mierda, generados por la IA de alguien que confía más en la rapidez que le da una máquina de la que presume, porque dice: llevo años alimentando al bicho.  Esto me hace preguntarme: ¿a qué clase de involución estamos obligados a someternos los que trabajamos en marketing? ¿De verdad nos tenemos que creer que el cliente es tonto y no lo notará? ¿Y las imágenes? El nuevo Show de Truman creado con Inteligencia Artificial ¿Te has fijado que es la misma mujer, hombre, abuelo, abuela, niño, niña pero con diferentes edades, estilos y contexto? Todos guapos, como si viviéramos en un planeta donde todos son bellos por castigo. Cuidado con lo que consumes. Una clínica estética o dental, que utiliza imágenes con casos de antes y después creados o retocados con IA, ¿te parece creíble? ¿te parece legal? ¿te parece bien? No lo es. Muestran algo no real, haciéndolo pasar como tal. No han invertido en un fotógrafo. No han dialogado con clientes o pacientes reales contentos por los resultados. No han concretado horas para ir a grabar, fotografiar y entrevistar. No han entresacado frases de testimonios reales.