Tabla de contenidos
Introducción para que no te pierdas
Esto es un artículo de opinión.
MI opinión.
No un refritingo vomitado por la IA que ni me representa, ni lo pienso, ni nada, pero queda súper porque está redactado con hAIpe (hype*).
*hype: frases cortas, mucho giro de guion y un cierre redondo, que aumenta el interés por saber más sin llegar a concretar, para que dure y dure. A veces el resultado no es lo esperado. Y ahora a esto le metemos IA ✟
Sé también que hay una tendencia creciente en redes a blandir en plan profesional del medio con años de experiencia un «paremos ya de usar la IA, que parecemos todos iguales«.
Sé que vengo a sumarme ya pasados los primeros, que esos sí crearían un impacto real y su opinión fue considerada genuina. Pero mira, yo ya llevaba mucho tiempo con la idea en la cabeza de escribir MI opinión sobre este cambio en nuestra forma de ser, vivir y trabajar, que ha traído la IA.
A veces por un uso desafortunado de muchas cabezas de chorlito que no aprenden ni de la observación, ni de la experiencia. Otras, como potenciador de la brillantez, la productividad y el crecimiento.
Que el Darwin de internet aplique su poder. ¡Chimpón!
*Por cierto. La imagen que encabeza el artículo. Te la explico: un montón de bicicletas viejas apiladas, a las que parece que les faltan piezas importantes. La hice en un viaje York. Que no, Nueva York ni Nueva Yollll.
Era un negocio que reciclaba bicicletas para venderlas. Esto era un lateral del local, no sabemos si era material para hacer algo útil o solo basura.
Y la verdad, vi la equivalencia con el uso que estamos haciendo de la IA. Tomar como propios trozos de opinión de a saber quién, para intentar juntarlas con otros trozos de opinión hasta formar algo con una forma funcional. Porque es más cómodo, bárato y rápido.
Si no lo pillas, este artículo no es para ti.
La IA y los que nos dedicamos al Marketing
Los que nos dedicamos al marketing venimos del: esto lo hace mi primo por cuatro duros. Y ahora toca: esto lo hace la Inteligencia Artificial.
Me cuentan que desde la llegada de la IA, las agencias de marketing y empresas que invierten un mínimo en marketing, están considerando que ya no hace falta contratar a tanta gente.
Me cuentan y lo he vivido✌️
Que piensan que más bien sobran cerebros humanos.
Que casi todo se puede hacer con IA. Claro. ¿Para que vas a pagar a las personitas necesarias para que piensen y lo hagan?
Las imágenes, los textos de publicaciones en redes, artículos en blogs, copys que acompañan a anuncios, estrategias de marketing completas… pensadas por la IA que solo dan la razón, ☝️a menos que le pidas que te lleve la contraria.
¿Y pensar pa’ cuándo? Usar la Inteligencia Artificial no debería ser sinónimo de cerebro en modo ahorro
He visto con mis propios ojos textos escupidos por IA bajo la orden de no cambiar ni una coma y que incluían expresiones y estructuras como:
Déjate de promesas de escaparate.
Mucho párrafo con frases cortas, que bien podrían haber sido un párrafo de 3 líneas al que le quitas las florituras y los recursos barroco medievales prosaicos y cuenta algo sin dar vueltas, como un perro cuando va a hacer sus necesidades.
Textos con comentarios entre medias olvidados, que la IA te va dejando para argumentarte por qué te recomienda esto o aquello. Y que nadie creyó necesario leer antes de sacarlo a luz. Por el amor de Diorrr.
No hablemos de textos generados por aquellos que consideran que pagar por IA no es necesario. Textos largos que entran y salen cosiendo palabras con maestría, pero que NO DICEN NADA y denotan un coeficiente intelectual muy inferior al de un chimpancé medianamente entrenado.
Con los recursos generados por IA va a pasar lo mismo que ocurrió con la proliferación de banners mientras navegábamos, cuando estos empezaban a utilizarse como recurso publicitario en internet.
La ceguera del banner, se llamaba. Desarrollamos una ceguera real.
Fuimos capaces de navegar por cualquier web y no hacer caso ni a un solo banner publicitario. Ni siquiera verlo, o recordar haberlo visto.
Por eso la publicidad cada vez busca más resquicios de la mente por donde colarse. Con argucias robadas de la neurociencia aplicadas al ámbito comercial. Tanto es así que hace tiempo que hay expertos en neuromarketing.
Como las cepas de gripe que ya no pueden con el humano. Antes mataban, y ahora pasan en unos días. Mientras, las gripes vienen más virales, más duras, con más recursos para desarmar a nuestras pobres defensas.
Volvamos a los recursos generados con IA, con cerebro en modo ahorro.
Yo misma he tenido que tragar con textos de mierda, generados por la IA de alguien que confía más en la rapidez que le da una máquina de la que presume, porque dice: llevo años alimentando al bicho.
Esto me hace preguntarme: ¿a qué clase de involución estamos obligados a someternos los que trabajamos en marketing? ¿De verdad nos tenemos que creer que el cliente es tonto y no lo notará?
¿Y las imágenes? El nuevo Show de Truman creado con Inteligencia Artificial
¿Te has fijado que es la misma mujer, hombre, abuelo, abuela, niño, niña pero con diferentes edades, estilos y contexto? Todos guapos, como si viviéramos en un planeta donde todos son bellos por castigo.
Cuidado con lo que consumes. Una clínica estética o dental, que utiliza imágenes con casos de antes y después creados o retocados con IA, ¿te parece creíble? ¿te parece legal? ¿te parece bien?
No lo es. Muestran algo no real, haciéndolo pasar como tal.
No han invertido en un fotógrafo. No han dialogado con clientes o pacientes reales contentos por los resultados. No han concretado horas para ir a grabar, fotografiar y entrevistar. No han entresacado frases de testimonios reales. Todo inventado. Todo mentira. Todo según lo que predice la IA que va a funcionar.
El ojo se nos va a acostumbrado y ya empezamos a ser capaces de identificar miradas perdidas, gestos inhumanos, muñecos colocados en una situación afortunada para lo que se quiera vender. Ni un pelo fuera de lugar. Sospechoso. ¿Estamos ante el nuevo Show de Truman?
Los fotógrafos y diseñadores gráficos, ¿ahora trabajan más o menos que antes? o ¿simplemente trabajan diferente?
Tengo amigos fotógrafos y diseñadores gráficos.
Me cuentan que están quemadísimo de que su jefe les repita que se hace más rápido con IA. Pero hay cosas que el resultado no es el deseado. Al contrario. Da grima.
Las imágenes visuales o la gráfica, primero se la pides a la IA y voilà, ya tienes un plato preparado de diseño gráfico, que va a coincidir con cualquier otra marca que haya por ahí, pasada o futura. Porque todo cristo que está usando la IA ahora mismo, de pago, o gratis, esta les escupe lo políticamente correcto y predecible.
La IA no es inteligente. Es predictiva.
¿Que ahora se usan los tonos pasteles y el rollo minimalista? La IA te generará un estilo igual, tanto si se lo pides para una clínica dermatológica, como si lo quieres para un kiosko en el barrio rojo de Ámsterdam.
Todo sospechosamente igual. Sin vida. Sin carácter. Sin la historia de nadie. Todo correcto. Aceptable. Difícil de diferenciar.
Si seguimos por este camino, haciendo este uso vago y triste de la IA, todo por el ahorro de costes, todo por la rapidez y el resultado moderadamente bueno, algo en nuestros cerebros se apagará por falta de darle al músculo de la creatividad.
Ese músculo donde conviven emociones, ilusión, naturalidad, momentos eureka que valen millones de cualquier moneda. Morirá. Y con él, morirá lo que diferencia la fuente inagotable del cerebro humano, del cajón desastre de la IA.
¿Terminaremos navegando entre una masa informe de trozos de unos y otros?
Algo ya te adelantaba por aquí:
¿Soluciones ante un mal uso de la IA? Usar el cerebro con el que venimos cada uno
Soluciones muchas. Pero empecemos por una.
Piensa. Habla con unos y otros. Estudia. Fórmate. Pide opinión a profesionales. Lee. Cultívate. Investiga. Cruza datos. Consulta con la almohada. Sal a caminar. Dale una vuelta. Haz un primer borrador. Trabaja con un buen equipo.
Sí, con ayuda de la Inteligencia Artificial también. Pero no solo con esa ayuda. Con ganas de aportar con lo que llevas años aprendiendo. Con lo que piensas, sientes y respiras.
Pero por favor, no vomites el resultado de la IA sin más, después de preguntarle 3 o 4 veces, pensando que es suficiente. Que es profesional. Que no hace falta nada más. Que es mejor lo que te da de lo que tú mismo puedes generar.
Úsala bien. Piensa antes, durante y después. Consulta con otros humanos, deja que enriquezcan el resultado. Que aporten con algo que ninguna IA puede imitar sin fisuras, las buenas ideas improvisadas, la unión de puntos, la intuición, las conclusiones brillantes…
Algo que me dice que de hacer algún experimento: marketing solo con IA vs marketing con todas sus piezas impulsadas y mejoradas con IA, pero con humanitos especializados cada uno en lo suyo llevando el timón y aportando su cerebro, el resultado no iba a ser el mismo
¿Se me ha entendido? ¿Qué opinas?
*Ojo, para otro artículo: Bendita IA, para lo que sí ha llegado como agüita de mayo, porque lo pienso, lo siento así y la uso cada día.