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Llegan las vacaciones y el área de marketing baja revoluciones, ¿por qué?
Sí. Es lo que suele pasar. Llegan las vacaciones y bajamos el ritmo del marketing porque, nos decimos: «la genta está a otra cosa en vacaciones».
¿En serio?
Por suerte para unos y por desgracia para otros, estamos más conectados que nunca a través del móvil. Por eso casi todo el contenido se adapta a mobile, los vídeos verticales, los reels de menos de un minuto, la obsesión por entretener con trends…
Desde el punto de vista de la empresa, a menudo se decide pausar o bajar el ritmo porque con las entradas y salidas por vacaciones del personal no hay personas para poder mantener el ritmo y adaptarlo a estas fechas.
Veranos, agosto, navidad, semana santa, el puente o acueducto de turno… este artículo de opinión me vale para todas estas épocas donde metemos las vacaciones.
Y ojo, que a bajar el ritmo del marketing no me refiero solo a publicar más o menos en redes sociales. Me refiero a todo, ¿cómo no? a la ESTRATEGIA.
Durante años me engañé bellacamente, dejándome arrastrar por la creencia que ya reinaba:
– La gente está a otra cosa.
– Es derrochar recursos y energías para nada.
– Para Septiembre (o Enero) mejor, que la gente viene ya más fresca.
Sí y no.
Sí, a seguir y a adaptar la estrategia a un contexto que tiene sus particularidades, y a aprovechar un tiempo que sigue siendo un regalo para la anticipación.
No, a casi desaparecer y no aprovechar este tiempo que nos deja unas ventanas de oportunidad que, de aprovecharlas, nos van a hacer ganar más, de lo que vamos a invertir.
Considera esto en tu emprensa antes de tomar la decisión de bajar revoluciones en el marketing
Los periodos vacacionales son contextos diferentes que pueden abrir nuevas oportunidades de comunicación, posicionamiento, planificación y captación.
Comparto algunos motivos por los que creo que bajar el ritmo o pausar nuestro marketing es un error:
Ganar visibilidad con menos competencia
Muchas empresas sí reducen su actividad, ya lo hemos hablado, por costumbre o por falta de recursos para mantenerlo, por lo que hay menos mensajes compitiendo por la atención.
Adaptarte a nuevos hábitos de consumo
Durante las vacaciones cambian los horarios, las necesidades, los intereses y la forma de buscar información, pero la audiencia NO desaparece.
Trabajar el reconocimiento de marca
No todas las acciones tienen que perseguir una venta inmediata. Es un buen momento para reforzar posicionamiento, valores, diferenciación y recuerdo. Estar presentes en la fase de consideración de esa persona que antes o después necesitará de nuestros productos o servicios y puede que se encuentre en búsqueda activa, recabando información.
Crear contenidos más útiles y atemporales
Guías, artículos, vídeos, casos de éxito o recursos que seguirán generando visitas y oportunidades después de las vacaciones. Tu yo del futuro de lo agradecerá.
Avanzar en SEO
El contenido publicado durante estos periodos puede posicionarse progresivamente y empezar a dar resultados cuando vuelva a aumentar la demanda.
Cuidar la relación con clientes y contactos
Mantener la comunicación evita que la marca desaparezca y permite seguir educando, informando o acompañando a la audiencia. Si te ven de forma continuada, se acuerdan de ti, estás presente, porque no han dejado de verte en ningún momento.
Probar nuevos enfoques
Un periodo con menor presión comercial puede utilizarse para experimentar con formatos, mensajes, canales o campañas y obtener aprendizajes. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que aprendamos algo?
Preparar los meses siguientes
Revisar la estrategia, mejorar procesos, actualizar la web, organizar campañas, crear materiales o trabajar la automatización y la medición. Créeme, lo vas a agradecer.
Detectar oportunidades estacionales
Las vacaciones generan necesidades específicas, conversaciones, búsquedas y momentos de consumo que algunas empresas pueden aprovechar, sin saber que existían.
Llegar antes que la competencia
Mientras otras marcas esperan a septiembre o enero, una empresa puede empezar a generar interés, captar contactos o preparar la demanda con antelación. Estar presente en la fase de consideración del cliente hará que estemos en su short list. Esa lista con las marcas candidatas a las que comprar cuando llegue el mometo.
No desaparezcas, adapta tu marketing y abona para los siguientes meses
Las vacaciones cambian las rutinas, los intereses y los hábitos de consumo, pero eso no significa que tu empresa deba reducir automáticamente su actividad de marketing.
La cuestión no es bajar el ritmo porque lo marque el calendario, sino decidir qué necesita tu negocio en cada momento.
Dependiendo de tu sector y de tu cliente ideal, quizá no sea el mejor momento para aumentar las ventas, pero desde luego sí puede serlo para reforzar la decisión de compra en el corto/medio plazo.
Modifica tu mensaje en estos periodos del año, prueba otros formatos, refuerza el posicionamiento de tu marca, crea contenidos vinculados con las necesidades de ese periodo, crea estrategias de fidelización para tu lista de clientes actuales, prepara las acciones de los próximos meses…
Yo abogo por adaptar el marketing y no bajar el ritmo, lo que implica revisar el contexto, no desaparecer hasta que vuelva la actividad habitual y por supuesto, aprovechar el tiempo, porque ya sabemos que en marketing la inmediatez se impone pero la anticipación es clave para que los resultados sean los esperados.