Te cuento las conclusiones a las que he llegado publicando religiosamente un vídeo a la semana durante un año en mis redes sociales, pero antes…
Si me sigues en redes quizá habrás leído una publicación con este contenido, pero te aseguro que con la limitación de caracteres en las publicaciones, tuve que sacrificar bastantes detalles.
A veces cuesta más quitar información para encajar en el corsé de las redes, que hablar ampliamente en el medio que menos limitaciones te ponga. Y aún así, insistimos en embutirnos.
«Porque todo el mundo está ahí. Porque hay que estar. Porque así llega la visibilidad, los contactos, los clientes, el éxito, la libertad…«
¿Por qué otro motivo hoy en día sacrificaríamos tantos recursos creando contenido para redes sociales?
¿Dónde quedó el compartir para ayudar?
Supongo que quedó en el segundo lugar, cuando ya me he ayudado a «mí mismo», entonces, puedo ayudar a los demás. Y no está mal.
Trabajar gratis, que es lo que hacemos la mayor parte del tiempo cuando destinamos recursos a crear y compartir contenidos en redes sociales, es lo que estamos haciendo.
O eso es lo que percibimos. Porque lo que nos permiten construir, para la mayoría de los mortales que apostamos por ellas, es apenas perceptible durante mucho tiempo.
Queremos rapidez. Reconocimiento masivo. Transferencias.
Pero ya no funciona así. O aceptas los tiempos o inténtalo con el típico growth hacker (tropecientas ventas en 24 horas con mi sistemita). En este caso, te aviso, prepara la cartera y espera sentado.
Digamos que durante este año he bebido de mi propia medicina. Lo he intentando y he llegado a las misma conclusiones que ya venía publicando aquí y allá.
Las redes sociales, en modo puramente orgánico, como medio para llegar a grandes objetivos, mejor en su justa medida. Son un apoyo, no la solución definitiva.
Las exigencias a las que nos debemos someter para que «funcionen», cada vez son más desmedidas. Inabordables. Tiranas. Se han convertido en una especie de esclavitud, difícil de satisfacer para llegar a ver algo de color. Algún día.
En este camino -el de las redes sociales en orgánico- hay mucho de resistencia, de autoconocimiento, de conocer nuestros límites y nuestras verdaderas motivaciones.
Como profesional, hace tiempo que vengo diciendo que apostarlo todo a las redes sociales, esperando ver el boom de nuestro negocio es un gran error.
Por fortuna, hay otras estrategias, otras acciones de marketing que nos permiten, poco a poco, llegar allí donde queremos estar, sin depender de la calidad y la frecuencia de los contenidos que compartamos en redes.
Aquí te dejo la reflexión en crudo que compartí en Linkedin, la red social que más caracteres me permitía, sobre mi experiencia después de estar publicando un vídeo a la semana durante un año en mis redes sociales:
Sentí que debía compartir estas conclusiones, porque a raíz de ellas debí tomar decisiones. Solo un necio no lo haría.
Me mostré vulnerable, pero me pareció tan coherente hacerlo y un paso necesario para que se entendieran mis próximos movimientos, cuya dirección pasa por mi nueva línea de servicio: muevetuweb.com
Por raro que parezca, la idea de MueveTuWeb la tenía desde el origen de los tiempos. Antes incluso que Tu Mentora Digital. Lo que ocurrió es que Tu Mentora Digital, hace años, ya no hace falta, me permitió «esconderme» detrás de un seudónimo mientras construía algo que me facilitara alejarme de un liderazgo atroz, huyendo de una empresa cuyos valores no me hacían feliz, ni a mí ni a nadie, en mi libro lo contaba.
Tu Mentora Digital también me permitió acercarme a un segmento que necesita el marketing como el agua para beber, el de las emprendedoras, a las que podía ayudar con una visión y saber hacer profesional que abarcaba todo lo que pueden necesitas. Me negaba a especializarme, así que fui con todo.
Ahora puedo ser simplemente: Guayarmina Peña, Especialista en Marketing, Publicidad y Estrategia Digital. La misma que ha escrito este libro y la que ha creado tumentoradigital.com y muevetuweb.com.
A veces, el mundo no está preparado para alguien que necesita manifestar y desarrollar todo su potencial, pero es que me cansé de hacerme pequeñita para encajar y no destacar, por miedo a equivocarme y molestar.
Llegados a este punto, si se te apetece seguir mis pasos y aprender de marketing, publicidad y estrategia digital para tu negocio, suscríbete a mi newsletter.