5 motivos para tener un blog hoy y 5 razones que te harán dejarlo

Conocemos a muchas personas y empresas que viven tras haber dado a conocer su trabajo en internet, gracias a que un día decidieron crear un blog.

Pero también sabemos que actualmente hay blogs a patadas y es normal preguntarse:

¿merece la pena mantener uno?

Últimamente estoy leyendo y escuchando muchas entrevistas de personas a las que sigo en redes sociales que han conseguido dar a conocer sus negocios en internet y vivir de ello.

Todas son un referente en algún aspecto dentro del mundo del marketing, los negocios digitales, vender en internet, el mentoring…

Y todas tienen en común que comenzaron abriendo un blog, que con el paso del tiempo atrajo muchas visitas, parte de las cuales se convirtieron en clientes de sus productos y servicios, o bien les inspiraron para tener una idea que se convirtió en su medio de vida.

Muchas continúan con su actividad en el blog, pero muchas otras me han sorprendido al afirmar, que en la actualidad, dadas las nuevos hábitos de consumo online, comenzarían de otra forma.

Por ejemplo: con un canal de youtube o una cuenta de instagram, y que de hecho, han abandonado la actividad en sus blogs pasándose a otros canales para difundir sus contenidos. ¡Ojo al dato!: continúan creando contenidos.

Confieso que, aunque entiendo una parte, no estoy de acuerdo, así que he investigado más a fondo, y unido a mi experiencia, te adelanto la respuesta.

 

Razones por las que SÍ merece la pena mantener un blog

 

1. Tu página le gustará más a Google.

Un​a web con un blog ofrece mayor frecuencia en la actualización de contenidos.

Google sabrá que debe pasar más veces para saber qué tienes de nuevo en tu página e indexarlo.

Acostúmbralo a que produces contenido sobre un tema que no defraudará a quien esté interesado en el tema en el que te centras.  Eso se hace creando contenido a conciencia que sabes que aporta, ayuda, suma a quien lo lea.

No olvidemos que Google es el gran bibliotecario de internet a este lado del planeta.

Si estuviéramos en China o Rusia, tendríamos que investigar qué buscador es el que reina.

 

2. Demostrarás que sí dominas el tema y dará confianza a clientes y oportunidades potenciales.

No sólo demostrarás que sabes de lo que estás hablando a quien te lea.

También ayudarás a Google a posicionarte en un tema-nicho donde, con el tiempo, si lo haces bien y eres constante, podrás aparecer en resultados orgánicos.

Por otro lado, me encanta cuando consultas dudas sobre un producto/servicio y te responden enviándote enlace a un artículo que escribieron para resolver precisamente la duda planteada.

Han creado contenidos que son útiles no sólo para captar, sino como atención y fidelización de sus clientes.

 

3. Tu blog. Tu techo digital. Tu casa.

Te lo explicaré con un ejemplo sencillo:

Imagina que tienes tu casa propia.

La arreglas y la pones bonita con toda la libertad y el esmero, como te da la gana, porque sabes que es tuya.

Te regocijas de lo bien que te ha quedado.

Te gusta a ti y a las visitas que recibes, que te lo dicen y te confirmas en tu satisfacción de que lo que has hecho está bien.

Es tu refugio, un sitio al que volver y los que regresan saben lo que les espera.

Por eso vuelven.

Pues en un blog escribes de lo que te da la gana.

Por ejemplo:

En el blog de una marca de repostería hablarán de ingredientes, recetas y eventos todo el tiempo, sin temor a caer pesados.

En un blog personal, el creador contará lo que le apetezca de su vida y los lectores que regresan, lo hacen porque les interesa el tema y cómo lo tienes montado.

 

4. Si vendes algo o quieres que te vean, llévalos a tu sitio, no al de otro.

A menudo nos encontramos con webs de noticias o portales centrados en alguna temática, muchos de ellos famosos y muy chulos, que nos sorprenden por la cantidad y variedad de contenidos.

Si rascamos un poco, están abiertos a recibir contenidos de quien quiera escribirlos, que tras una valoración sobre la calidad y el tema, son publicados.

Con esto quiero decir, que ser autor de sitios de renombre en internet no es tan difícil si dominas algo su temática y escribes bien.

Sus autores a cambio reciben una mención en una ficha de autor y enlaces a su web y redes sociales.

La fama y los ingresos por publicidad se los está llevando el medio, la web o la plataforma donde están publicados y el autor normalmente no recibe nada de esto.

Lo que importa es el contenido y en una esquinita o abajo del todo aparecerá tu nombre. A veces, ni siquiera eso.

Algo parecido ocurre a los youtubers o instagramers.

Una vez en la plataforma, deben generar tal cantidad de contenidos, que se convierte casi en una esclavitud.

Estas plataformas ven cómo su número de usuarios crece, así como la inversión en publicidad de quienes quieren colarse en sus feeds.

En mi opinión, el trabajo que implica escribir un solo artículo de calidad o generar contenido en cualquier formato es tan grande, que mejor plantas esa semilla en un sitio propio.

Con el tiempo conseguiremos seguidores que realmente les interese lo que contamos, lo demás es «amor de un día» o tu trabajo anclado en un lugar que no te pertenece. 

Otras veces, sucumbimos a crear artículos para otros sitios, como parte de una estrategia de Link Building.

En este caso, recomiendo dosificar bien el conocimiento y diversificar los medios donde queremos emplazar nuestros artículos colando siempre un enlace a la web que nos interesa (nuestra web personal, la de la empresa).

 

5. Construye un sitio de referencia, con tu esencia, y deja que el universo internet haga el resto.

Si hemos elegido un tema en torno al que giren nuestros artículos que, aún no siendo una novedad, podamos aportar nuestro propio conocimiento y aprendizajes, estaremos haciendo algo que nos diferencie del resto.

Si somos constantes, publicamos con frecuencia y somos resistentes a las «inclemencias» del tiempo, no es que el universo internet trabaje a nuestro favor, eso lo tendremos que seguir haciendo nosotros, pero un plan de publicaciones y difundiendo adecuadamente, estaremos poniendo la máquina en marcha para que sucedan cosas.

 

5 razones por las que te plantearás dejar el blog

 

Ahora bien, aún haciendo lo correcto, el camino es duro e incierto.

Por eso es importante señalar esas piedras en el camino que con seguridad harán que nos planteemos dejarlo en más de una ocasión.

 

1. Da mucho trabajo.

Seleccionar el tema del post, el título, hacer un pequeño esquema antes para no perdernos, escribir, elegir o crear los recursos gráficos adecuados para acompañar el contenido escrito, montar en el editor, releerlo revisando gramática y ortografía… puede llevarnos horas crear un solo artículo con el que estemos realmente satisfechos.

 

2. Se me acaban las ideas.

Hay que entender que no todo el mundo tiene la creatividad a flor de piel, mientras que otras personas tienen todos los sentidos muy despiertos y son capaces de sacar ideas mientras hacen la actividades más rutinarias.

Un truco para no caer en la falta de ideas para escribir en el blog es hacer un listado de temas reserva y por supuesto, enfrentarte a la decisión de qué escribir antes de que llegue el día de publicación.

La antelación lo es todo.

Y otra cosa: cuando crees que ya no tienes ideas sobre las que escribir, realmente apenas acabas de comenzar a profundizar.

Te recomiendo: 50 ideas para escribir en tu blog artículos que atraen, conectan y convierten visitas en clientes potenciales.

 

3. Nadie me lee.

Está claro que si nos planteamos tener una web o blog es porque queremos que nos conozcan, se nos reconozca el trabajo y se nos vea.

Como cuando publicamos una foto en redes sociales, es porque queremos que la vean y despierte algo sobre lo que queremos recibir feedback.

Empezar de cero es duro y con el sacrificio que implica tener un blog actualizado, ver que no te lee ni el tato, endurece más aún el camino y pone en duda la continuidad.

Ya no hablemos de que los blogs tienen muy poca tasa de comentarios, pero si encima Google Analytics dice que por tu sitio no se pasean ni las motas de polvo, vamos a tener que echar mano de la creencia en uno mismo y en el proyecto a medio/largo plazo.

Pasado 1 año de trabajo ya podemos plantearnos qué está fallando, por qué no funciona, pero mientras tanto, toca sembrar para recoger.

 

4. No ocurre nada.

Al igual que el punto anterior, si no ocurre nada tendemos a frustarnos.

Lo que hay que definir es ese «nada».

¿Qué esperabas que ocurriera cuando abriste el blog?

¿Qué quieres que ocurra?

¿Por qué crees que no estás dónde quieres?

Mucha chicha para echársela todo al blog.

El blog es un medio para llegar a los objetivos previamente marcados, no lo olvidemos.

¿Sabes qué más hay que hacer para que ocurra lo quieres?

Estamos hablando de estrategia.

 

5. Me quita mucho tiempo.

Si no estás dispuesto a un sacrificio, no te quejes de que no te aporta lo que esperabas.

Las semillas hay que plantarlas, regarlas, abonarlas, cambiarlas de maceta, vigilar que no se le pega ningún bicho… para obtener una planta bonita o frutos.

Un médico ha debido estudiar durante muchos años para poder ejercer.

Un deportista debe entrenarse duro para obtener resultados.

Sin esfuerzo, dedicación y buen hacer, no hay recompensa.

 

Y por último, si no estás dispuesto a mantener un blog, es preferible que lo pospongas.

Tenerlo y que esté sin actualizaciones periódicas o que esté abandonado de hace tiempo da muy mala impresión.

​Ya llegará tu momento.

 

Te recomiendo: 50 ideas para escribir en tu blog artículos que atraen, conectan y convierten visitas en clientes potenciales.

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